Las mujeres deben participar en el estudio, escuchar, deben estar conectadas entre sí a mediante de algo, en la medida de sus posibilidades, y hablar entre ustedes. La envidia es algo característico de las mujeres, se envidian unas a otras y esto es bueno para estimular la envidia correcta. Se observa que en lo referente a la espiritualidad de repente ella se vuelve modesta. Por lo tanto ella también necesita un entorno, uno que active la súplica por la espiritualidad, para que ella pueda alcanzar y desear la espiritualidad. Entonces será capaz de dirigir a su hombre y a la parte masculina del grupo - que es el modelo del “hombre común” - de forma correcta, internamente. Simplemente conecten con otras mujeres y logren un Jissaron (carencia) de ellas”.
(Clase Matinal, 8 de junio de 2011).
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