El deseo de la mujer debe estar dirigido hacia el deseo general de las mujeres, como algo integral, y debe estar enfocado exactamente hacia el objetivo. Cada mujer debe hacer una aclaración en su internalidad, es decir, un análisis de sus deseos y la forma más clara de encaminarlos, de dirigirlos hacia el objetivo, en la medida de lo posible, en cada nivel y en cada situación.
Todo depende, por supuesto, de la situación en que se encuentra. Pero después de que estos deseos se realicen, de que adquieran forma, entonces los hombres deben sentirlos. Y por supuesto que ellos los sentirán, así está erigido el sistema, que el hombre siente el deseo de la mujer. Es como en la familia, es posible que la mujer no diga ni una sola palabra al hombre, pero él siente cómo ella lo presiona en silencio, en silencio le enseña algo, espera algo de él. Y él siente eso, y no se puede calmar hasta satisfacer ese deseo, ya que él debe resolver el asunto de alguna forma.
De la misma forma, la mujer debe sentir lo mismo que los hombres sienten. Las mujeres deben aclarar dentro de sí mismas, constantemente, realmente consolidar, formular un deseo más y más claro y preciso”
(De la charla con las mujeres, Congreso de Moscú, Junio 10, 2011)
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