La vida de Sara.
Artículo No. 7, 1984-1985
Es sabido que cuando una persona trabaja para recibir, su única inclinación es sólo hacia el amor propio. Este trabajo se llama, “trabajo dulce”. Debido a esto la paloma dijo, “Es mejor que mi comida sea tan amarga como oliva en las manos del Creador”. Esto significa que su sustento, del cual se alimenta, la provisión de la que vive, es decir su trabajo aspira al Creador, para otorgar, aún cuando es amargo porque el cuerpo no está de acuerdo en que sus alimentos dependan de su habilidad de aspirar al propósito de otorgar, porque esto va en contra de la naturaleza dentro de la cual nació su cuerpo.
El cuerpo nació con una voluntad de recibir; anhela sólo lo que puede alimentar su amor propio. Este es el significado de que la provisión esté en las manos de la carne y la sangre. Y el cuerpo disfruta de esta provisión; la encuentra dulce. Esto es considerado un cuervo, el cual encuentra de buen gusto sólo la provisión de carne y sangre. Pero en cuanto a los alimentos que dependen del Creador, es decir sólo de su habilidad de trabajar para otorgar, él huye de esto, dado que siente que los actos de otorgamiento son amargos.
Resulta que cuervo significa trabajo de amor propio. Y puesto que había una restricción en el deseo de recibir - lo cual es ocultamiento, donde la luz superior no aparece - el trabajo del cuervo es negro, y este es el significado de “tan negro como un cuervo”. En otras palabras, ¿en dónde está la Torá? Es decir, ¿en quién puede brillar la Luz de la Torá? Sólo en aquel que ya ha llegado a darse cuenta que un cuervo, es decir el trabajo de recepción, causa sólo el negro, es decir que él sólo puede recibir oscuridad y no la luz. Nuestros sabios dijeron acerca de eso, “La Torá está presente sólo en alguien que es tan cruel como un cuervo hacia sus hijos y sus allegados”.
Dividiendo el trabajo espiritual
Hace 5 horas
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